Parlamento de Andalucía

En el siglo XVII se alumbró figuras artísticas universales aunque en lo económico hay que lamentar la desviación progresiva del comercio americano hacia Cádiz. Las Hermandades de Pasión que sacaban sus imágenes desordenadamente a la calle, son reglamentadas creándose la Carrera Oficial: el itinerario obligado para todas ellas por donde debían desfilar en un orden determinado por la antigüedad. Se está creando la Semana Santa que unida a la profunda religiosidad da lugar a figuras como Montañés, Murillo Zurbarán y Valdés Leal cuyas obras encontramos en el Museo de Bellas Artes y repartidos por diversas parroquias. Se construyeron importantes edificios religiosos: la iglesia de la Caridad, el Salvador y la impresionante San Luis de los Franceses. En todas estas actuaciones ha estado presente Leonardo de Figueroa, máxima figura del Barroco en Sevilla.

El siglo XVIII conoció la construcción de una nueva Fabrica de Tabacos, edificio industrial que escenario de las andanzas de Carmen la Cigarrera se hizó mundialmente famoso. Otro escenario de esta misma obra comienza también a construirse aunque no se concluirá hasta el siglo siguiente fue la Plaza de Toros de la Real Maestranza.

El Romanticismo del siglo XIX conviertió a Sevilla en un destino exótico para aquellos pioneros del viaje. Algunos eran buenos dibujantes y han dejado apuntes de una ciudad que conservaba aún intacto su recinto amurallado que acabará derribándose para facilitar las comunicaciones entre el intramuros y un extramuros cada vez más extenso. La Arquitectura del Hierro tuvo en Sevilla dos representaciones el primer puente de obra sobre el río Guadalquivir el Puente de Triana inspirado en el Puente Carrousel de París y las Naves del Barranco.

El Siglo XX comenzó con la ilusión de la preparación de una Exposición que irá aplazándose por diversos motivos, celebrándose la muestra finalmente en 1929. La Exposición Iberoamericana nos dejó la Plaza de España, la Plaza de América y los pabellones de los países participantes en diferentes estilos que evocan sus culturas autóctonas precolombinas. El siglo acabó también con la celebración de otra Exposición la Expo 92, que conmemoraba el V Centenario del Descubrimiento y que supuso desde el punto de vista urbanístico no sólo la incorporación de la Isla de la Cartuja sino además la eliminación de las dos viejas estaciones de ferrocarril que eran un gran obstáculo en las comunicaciones internas de la ciudad, la construcción de Santa Justa, el Tren de Alta Velocidad, las circunvalaciones etc.

Muchas y diferentes culturas han estado presentes en la historia de Sevilla. Su legado ha conformado a lo largo de siglos el patrimonio cultural, monumental y artístico que nosotros podemos admirar en sus calles y en sus museos. Los oscuros orígenes han dado lugar a las leyendas que atribuyen a Hércules la fundación de Sevilla. Si queremos acercarnos a la Historia Antigua de Sevilla deberemos desplazarnos al Museo Arqueológico situado en un antiguo pabellón de la Exposición Iberoamericana de 1929, edificio que por sí solo ya merece la visita. Allí encontraremos los vestigios de los pueblos del otro lado del Mediterráneo, la representación de sus dioses lejanos y el Tesoro del Carambolo muestra de la influencia oriental asimilada por aquellos primitivos «sevillanos».

Reales Alcázares de Sevilla

Los personajes del escudo de la ciudad en aquella época San Leandro y San Isidoro que a uno y otro lado acompañan al rey conquistador evocan la etapa visigoda ensombrecida por el esplendor de la Sevilla Islámica que sucedería inmediatamente después (712).

Será en la etapa almohade (mediados siglo XII) cuando la Isbiliya alcanzó su máximo esplendor, fue construida la Mezquita Mayor, cuyo alminar, constituye el símbolo de la ciudad y que a raíz de su remate renacentista coronado por una veleta que gira comenzará a llamarse Giralda.

La ciudad pasó a la Corona de Castilla por obra del Rey Santo Fernando III que la conquista en 1248. La ciudad ve reconvertidas sus mezquitas en lugares de culto cristiano y la misma suerte corrió la Gran Mezquita. Pero siglo y medio después el estado ruinoso de la misma hace tomar al Cabildo Eclesiástico la decisión de derribarla y construir en aquel mismo lugar la Catedral, símbolo indiscutible de la Sevilla Cristiana. De la etapa medieval es preciso recordar al Rey D. Pedro que en el recinto amurallado del viejo Alcázar islámico construye un Palacio Mudéjar (siglo XIV).

Plaza de España

Fue en el siglo XVI cuando Sevilla tras el Descubrimiento de América se convierta en el Puerto de Indias que monopolice el comercio con el Nuevo Continente. La Casa de la Contratación tendrá su sede en los Alcázares y los comerciantes se harán construir la Casa Lonja, que siglos después se convertirá en Archivo de Indias. Se construirán muchas casas-palacio y un importante edificio civil el Hospital de las Cinco Llagas, hoy convertido en Parlamento de Andalucía

Historia

En 1911 se celebraría un concurso de anteproyectos, resultando elegida la propuesta de trazado unitario presentada por Aníbal González Álvarez Ossorio; pero que, en los proyectos siguientes de 1913, 1924, 1925 y 1928, se iría desfigurando la idea original con una implantación más dispersa, y con la participación de un mayor número de profesionales.

Encargada al arquitecto Aníbal González (que también era arquitecto director del evento), para la Exposición Iberoamericana del año 1929, fue ayudado por un buen conjunto de colaboradores, entre los que se encontraban el ingeniero José Luis de Casso Romero y el arquitecto Aurelio Gómez Millán. Fue inaugurada por su majestad el rey Alfonso XIII, quien había colocado la primera piedra. Fue la obra más costosa de la exposición, llegando a trabajar en su construcción mil hombres al mismo tiempo.

Varios aspectos del proyecto suscitaron algunos rechazos, la Academia de Bellas Artes se opuso a la altura prevista de las dos torres que podían rivalizar con la Giralda[ y el arquitecto francés Jean Claude Nicolas Forestier, diseñador del parque de María Luisa, rechazaba la construcción de la ría que rodea la plaza, para una ciudad con gran escasez de agua como Sevilla[.

La obra comenzó en 1914, y tras la dimisión de Aníbal González como arquitecto director de la Exposición, debido a continuos recortes en el presupuesto, asume en septiembre de 1926 la finalización del proyecto el arquitecto Pedro Sánchez Nuñez. Terminándola en 1928 el arquitecto Vicente Traver y Tomás, quien termina los cerramientos del recinto y añade en 1927 la fuente del centro de la plaza.

Plaza

Su superficie total es de 50.000 metros cuadrados, de los que 19.000 m² están edificados y los 31.000 m² restantes son espacio libre; el canal ocupa 515 metros de longitud. Tiene forma semicircular (200 metros de diámetro) que simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias, y mira hacia el río como camino a seguir hacia América.

La construcción se estructura en un cuerpo central, con dos brazos laterales curvos y dos torres en los extremos norte y sur de 74 m de altura. En el centro se encuentra un edificio de mayor dimensión, el único que destaca su volumetría por la fachada trasera y que, en la frontal, construye el único cuerpo de tres plantas destacando sus arquerías superpuestas.

La fachada interior del pabellón se conforma por una logia elevada constituida por una arquería de medio punto y columnillas dobles de apoyo, la cual da acceso a los edificios permitiendo a su vez un recorrido perimetral complementario al de la explanada central.

Su cubierta es a dos aguas con teja árabe y en el cuerpo representativo tiene cubierta de pabellón.

Está construida en ladrillo visto y decorada con mármol, artesonados, hierro forjado, balaustres y cerámica, y detalles en sus arcos, capiteles y cornisas, dándole un toque renacentista, y barroco en sus torres.

Otros detalles a destacar de la obra son sus múltiples relieves realizados todos por el escultor Pedro Navia Campos, pudiéndose contemplar:

  • Seis ventanas renacentistas.
  • El escudo de Sevilla adornando las puertas de Navarra y Aragón.
  • Las 24 águilas imperiales con el escudo del emperador Carlos V.
  • Los 48 medallones con el busto de españoles ilustres en las enjutas de los arcos que comprenden cada provincia.
  • Los cuatro heraldos de tres metros de altura que flanquean los dos torreones que encuadran el palacio situado en el centro del recinto.

Paralelamente a la edificación dicurre el canal de la plaza, cerrando el lado abierto con un brazo rectilíneo. El canal se cruza por cuatro puentes, que representan los cuatro antiguos reinos de España.

En el centro del semicírculo hay una plaza oval, ideada para desfiles, actos cívicos y exposiciones de maquinaria y ganados, rodeada por un un canal o ría. El único elemento ajeno a ella es la fuente central, obra también de Vicente Traver, muy cuestionada porque rompía la rotundidad de vacío de la plaza.

Historia de Sevilla

Muchas y diferentes culturas se encuentran presentes durante la historia de Sevilla. Su legado fue conformado a lo largo de siglos en el patrimonio cultural, monumental y artístico que podemos admirar en sus calles y en sus museos. Los oscuros orígenes han dado lugar a las leyendas que contribuyen a Hércules la fundación de Sevilla. Si queremos acercarnos a la Historia Antigua de Sevilla deberemos desplazarnos al Museo Arqueológico situado en un antiguo pabellón de la Exposición Iberoamericana de 1929, edificio que por sí solo ya merece la visita. Allí encontraremos los vestigios de los pueblos del otro lado del Mediterráneo, la representación de sus dioses lejanos y el Tesoro del Carambolo muestra de la influencia oriental asimilada por aquellos primitivos «sevillanos».

Sevilla, a orillas del Guadalquivir se levanta esta hermosa ciudad, cuyos orígenes la sumergen en lo desconocido. Quizás tres mil años atrás nos situarían en el nacimiento de esta vieja urbe. Desde tartessos hasta nuestros días Sevilla ha sido romana, visigoda, musulmana y cristiana, así como un importante punto de confluencia de rutas marítimas y terrestres. Denominada Hispalis por los romanos e Isbiliya por los musulmanes, presenta hermosos testimonios de ambas culturas. Con el descubrimiento del Nuevo Mundo Sevilla se convierte en el puerto de salida y llegada de las naves que se aventuraban a la exploración y colonización de estas nuevas tierras, alcanzando con ello una importante economía mercantil.
En la actualidad es una bella ciudad al sur de la Península Ibérica, distinguida por su privilegiado clima, el carácter acogedor de sus gentes, sus reconocidas Semana Santa y Feria, y por ser el santuario de la tauromaquia


Orígenes Tartessos:

La Historia y el origen de Sevilla se remonta al pueblo Tartesso cuyo nombre proviene del que recibía entonces el río Guadalquivir (Tarssis). Esta tesis fue apoyada por los hallazgos arqueológicos que datarían del siglo VIII a.c. Un exponente de estos hallazgos es el fabuloso tesoro denominado de «El Carambolo» que contiene piezas de oro macizo, este elemento podría ser parte de una coraza. Incluso en la Biblia, se hace mención a este enclave, cuando el Rey Salomón mandaba sus naves en busca del oro de Tarssis para la construcción de su templo. Por todo esto, se piensa que su esplendor era conocido a lo largo de todo el Mediterráneo, ya que incluso naves griegas y fenicias vendrían también en busca de sus metales. Nada se conoce sobre la causa de la desaparición de este Pueblo, tras los que llegaron diferentes culturas: turdetana, ibérica y púnica.

Época Romana:

Otra etapa fue la romana. Tras vencer a los cartagineses que dominaban la ciudad (año 206 a.c.), con Escipión el africano, Roma llegó a Sevilla, convirtiendo a ésta en una gran urbe. En esta época la ciudad llevó el nombre de Hispalis. Esta urbe era utilizada fundamentalmente por los romanos como capital mercantil. Se construyó una colonia residencial a las afueras para la aristocracia romana denominada Itálica, donde llegaron a nacer dos importantes emperadores romanos: Trajano y Adriano. Según la Mitología fue Hércules quien le marcó a Julio Cesar la ubicación de la ciudad, siendo refundada por éste último en el año 45 a.c.

Época Visigoda:

Fue el año 426 cuando Sevilla fue tomada por Gunderico, dirigente vándalo. Sucedieron en esta época varias invasiones que finalizaron con la llegada de los Visigodos. Leovigildo y posteriormente su hijo Recaredo reinarían como grandes reyes visigodos. Durante esta época, un poca oscura, Sevilla destaca como centro cultural gracias a la figura de San Isidoro nacido en esta ciudad en el año 560. Escribió «Las Etimologías», enciclopedia del saber de la época. San Isidoro es una de las figuras que aparecen en el escudo de Sevilla.

Época Musulmana:

En el año 712, Muza conquistó Sevilla, comenzando así la época musulmana que se extendería a lo largo de cinco siglos. Los musulmanes denominaron Isbiliya a esta ciudad, de aquí deriva su nombre actual. Aunque dependiendo del Califato de Córdoba, Sevilla se convirtió en esta época la ciudad más importante de Al-Andalus. Fue de nuevo foco de riqueza cultural y capital de los reinos de Taifas de la mano del Rey Almutamid el poeta. Después llegarían los almorávides y almohades, nuevos señores de Al-Andalus que dan a la ciudad la fisonomía básica del casco histórico que aún conserva. De esta época datan la construcción de la Giralda, Torre del Oro y Alcázar, monumentos emblemáticos de la ciudad.

Época Cristiana:

En el año 1248, después de 15 meses de asedio el rey Fernando III consiguió la rendición de los musulmanes de la ciudad de Sevilla. En poco tiempo se expulsa a la población musulmana y el solar es repartido entre los conquistadores. Se le da una nueva demarcación urbana en diferentes distritos, siempre alrededor de sus respectivas parroquias (muchas de ellas mezquitas reconvertidas). La mezquita mayor sería derribada para construir la catedral. El rey Fernando III el santo se instala en la ciudad hasta su muerte. Le sucede su hijo Alfonso X el sabio, quien compone gran parte de sus crónicas desde los alcázares y al que se le debe el lema de la ciudad NO&DO.
Durante la época posterior a la conquista de la ciudad hubo un gran asentamiento de población judía, aunque no fueron bien tratados (terminaron expulsados o convertidos al cristianismo). El barrio de Santa Cruz fue el gran enclave judío. En estos tiempos otros reyes (como Pedro I) escogieron a Sevilla como su residencia habitual. También desde Sevilla se planificó el final de la reconquista.

Edad Moderna:

Tras el descubrimiento de América, Colón llega a los muelles de Sevilla, donde anunció su gran proeza. En estos muelles se organizarón las distintas flotas que proseguirán con la exploración de las nuevas tierras. En el S.XVI Sevilla era el principal puerto de comercio con Inglaterra, Italia y Flandes. Constituyéndose el monopolio del enlace con América y fundándose la Casa de Contratación (Archivo de Indias). Por todo esto, Sevilla tuvo un importante crecimiento económico y demográfico que la convirtió en la ciudad más grande de España. En Sevilla se congregaron gentes de todas las clases sociales y nacionalidades destacando por su importancia los mercaderes.
Fue Sevilla también el marco para la boda de Carlos V. Durante esta etapa se construyeron muchas casas palacio, el Hospital de las Cinco Llagas (actual sede del Parlamento de Andalucía) y se finalizó la construcción de la Catedral. Pasaron por la ciudad grandes figuras del arte, como Cervantes, Garcilaso, Lope de Vega… y también fue cuna de importantes artistas como Murillo, Velázquez y Zurbarán.

Siglo XVII El Declive:

Toda la opulencia que trajo el descubrimiento de América tuvo su fin con la crisis económica que afectó a toda Europa y el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz que motivó el desvío del comercio a esta ciudad. Esta época distingue a Sevilla como «ciudad convento» con un total de 73 monasterios de diferentes órdenes, tanto masculinos como femeninos. Es en este siglo cuando se instituye la carrera oficial de las hermandades de pasión con lo que nace la Semana Santa. Posteriormente, en el siglo XVIII se construyó la fábrica de tabacos (actual sede de la Universidad) y la Plaza de Toros de la Real Maestranza. En el siglo XIX llega el ferrocarril a Sevilla.

Siglo XX:

Comienza este siglo con la preparación de la Exposición Universal de 1929. Este evento nos deja la construcción de la Plaza de España y el Parque de María Luisa. A partir de aquí la ciudad comienza una remodelación de su infraestructura para modernizar y mejorar la comunicación: red de tranvías, canalización del río y construcción del aeropuerto. Tras el paréntesis de la guerra civil (1936-1939), en los años 60 la ciudad se expande hacia las afueras en diferentes barrios y continúa su modernización. En el año 1992 con motivo de la Exposición Universal se pone en marcha un plan de mejora que permite la construcción de nuevos puentes sobre el rio, ampliación y construcción de avenidas y el enlace entre Madrid – Sevilla con el tren de alta velocidad.