La ciudad de Sevilla ha ido contemplando el paso de las más diversas civilizaciones. Los tartesios fundaron Hispalis, junto a la cual, en el año 207 a. C., los romanos levantaron el destacado enclave de Itálica.
Fundada
por el general Escipión, dio dos emperadores a Roma: Trajano y
Adriano. La larga presencia de los musulmanes, desde el año 711 al
1248, dejarón en esta ciudad huellas imborrables. El fin del
califato cordobés (s. XI) propició el apogeo del Reino Taifa de
Sevilla, especialmente bajo el gobierno de al-Mutamid, el rey poeta.
Sevilla
vivió su época de máximo esplendor a raíz del Descubrimiento de
América. Durante los siglos XVI y XVII su puerto era uno de los más
importantes de España, ya que ejercía el monopolio sobre el
comercio con Ultramar. La intensa actividad comercial de Sevilla
durante este periodo dio origen a un trazado urbano repleto de
palacetes, casas nobles, iglesias y conventos.
El
conjunto monumental formado por la Catedral, los Reales Alcázares y
el Archivo de Indias, todo ello declarado Patrimonio Mundial por la
UNESCO, es el emblema de la ciudad. Entre el caserío encalado del
barrio de Santa Cruz se erige este templo gótico construido sobre la
Mezquita Mayor almohade de Sevilla. De esta herencia árabe se
conservan el antiguo alminar, hoy la famosa Giralda, y el Patio de
los Naranjos.
A
su lado, los Reales Alcázares también se asientan sobre una
alcazaba árabe del siglo IX, pero es a Pedro I “el Cruel” (s.
XIV) a quien debemos la decoración mudéjar. Sus murallas encierran
numerosas dependencias, suntuosos salones y románticos patios. Sus
amplios jardines, con elementos árabes y renacentistas, enmarcan
todo el conjunto.
Por
su parte, el Archivo de Indias nos conduce al arte renacentista
español. Es uno de los centros documentales más importantes que
existen relacionado con la conquista del Nuevo Mundo. Otra importante
construcción renacentista de la ciudad es la Casa de Pilatos,
palacio que funde elementos góticos y mudéjares con otros
renacentistas de importación italiana.
Podemos
acercarnos también a la fachada barroca de la Real Fábrica de
Tabacos, hoy Universidad, al Palacio de San Telmo, al Parque de María
Luisa y a la Plaza de España. En este entorno encontramos
interesantes construcciones que son recuerdo de la Exposición
Iberoamericana que tuvo lugar en Sevilla en 1929.
A
orillas del Guadalquivir se sitúa la Torre del Oro, construcción de
origen árabe (s. XIII) que formaba parte de las antiguas murallas.
Por su estrecha relación con la historia marítima hispalense ha
sido escogida como sede del Museo Naval. Su perfil da entrada al
Arenal, barrio torero por excelencia. Aquí se encuentra uno de los
cosos taurinos más emblemáticos de España, la plaza de toros de la
Real Maestranza de Caballería.
El
centro de Sevilla nos conduce a las calles más conocidas, como
Sierpes o Campana; y a numerosas iglesias, hospitales y palacios
renacentistas y barrocos. Por su parte, en el barrio de La Macarena
se dan cita la Alameda de Hércules, el Hospital de las Cinco Llagas
(sede del Parlamento de Andalucía), la Basílica de la Macarena y la
iglesia de San Lorenzo. Estos últimos acogen en la actualidad a dos
de las imágenes más queridas por los sevillanos: la Virgen de la
Esperanza y Jesús del Gran Poder, tallas veneradas durante las
procesiones de Semana Santa.
Otro
de los barrios más populares
de la ciudad es el de Triana, al otro lado del río. Su profunda
tradición marinera se deja ver en las calles Pureza, Betis o
Alfarería y en la Plaza del Altozano. La parroquia de Santa Ana o la
capilla del Cristo de la Expiración, donde
se venera al Cristo del Cachorro, se alternan con casas de colores y
reminiscencias decimonónicas.
La Isla de la
Cartuja se encuentra a este lado del río, donde el legado
arquitectónico que dejó la Exposición Universal de 1992 se suma al
Conjunto Monumental de la Cartuja y al Centro Andaluz de Arte
Contemporáneo.
El recorrido por
Sevilla nos llevará a museos como el de Bellas Artes, uno de los más
importantes de España en su especialidad. Instalado en el
dieciochesco Convento de la Merced, pueden admirarse en él obras de
El Greco, Velázquez, Zurbarán y Valdés Leal, destacando su
colección de pinturas de Murillo, situada en la iglesia conventual.
Por su parte, el
Museo Catedralicio exhibe valiosas colecciones de orfebrería,
cuadros, relicarios, joyas y atavíos religiosos.
Otro importante
museo es el Arqueológico Provincial, que alberga los fondos romanos
que fueron hallados en la cercana ciudad de Itálica, el tesoro
tartésico del Carambolo y otras piezas orientales. Para completar la
visión sobre el mundo romano se puede contemplar la no menos
interesante colección que posee la Casa Museo de la Condesa de
Lebrija.
Pero si se
dispone de tiempo suficiente, puede visitarse “in situ” el
Conjunto Arqueológico de Itálica, cuyo recorrido incluye el
anfiteatro y el barrio de Adriano, con admirables mosaicos y
esculturas de época romana.
No hay que
olvidar tampoco el Museo de Artes y Costumbres Populares, que da
cobijo a una curiosa colección de trajes antiguos, tornos y tahonas,
así como mobiliario popular de los siglos XVIII y XIX.
Otros centros y galerías de arte, como el Museo Taurino, la Fundación Focus o la Sala de Exposiciones del Monasterio de San Clemente, forman el atractivo panorama cultural sevillano.