Plaza de España

Fue en el siglo XVI cuando Sevilla tras el Descubrimiento de América se convierta en el Puerto de Indias que monopolice el comercio con el Nuevo Continente. La Casa de la Contratación tendrá su sede en los Alcázares y los comerciantes se harán construir la Casa Lonja, que siglos después se convertirá en Archivo de Indias. Se construirán muchas casas-palacio y un importante edificio civil el Hospital de las Cinco Llagas, hoy convertido en Parlamento de Andalucía

Historia

En 1911 se celebraría un concurso de anteproyectos, resultando elegida la propuesta de trazado unitario presentada por Aníbal González Álvarez Ossorio; pero que, en los proyectos siguientes de 1913, 1924, 1925 y 1928, se iría desfigurando la idea original con una implantación más dispersa, y con la participación de un mayor número de profesionales.

Encargada al arquitecto Aníbal González (que también era arquitecto director del evento), para la Exposición Iberoamericana del año 1929, fue ayudado por un buen conjunto de colaboradores, entre los que se encontraban el ingeniero José Luis de Casso Romero y el arquitecto Aurelio Gómez Millán. Fue inaugurada por su majestad el rey Alfonso XIII, quien había colocado la primera piedra. Fue la obra más costosa de la exposición, llegando a trabajar en su construcción mil hombres al mismo tiempo.

Varios aspectos del proyecto suscitaron algunos rechazos, la Academia de Bellas Artes se opuso a la altura prevista de las dos torres que podían rivalizar con la Giralda[ y el arquitecto francés Jean Claude Nicolas Forestier, diseñador del parque de María Luisa, rechazaba la construcción de la ría que rodea la plaza, para una ciudad con gran escasez de agua como Sevilla[.

La obra comenzó en 1914, y tras la dimisión de Aníbal González como arquitecto director de la Exposición, debido a continuos recortes en el presupuesto, asume en septiembre de 1926 la finalización del proyecto el arquitecto Pedro Sánchez Nuñez. Terminándola en 1928 el arquitecto Vicente Traver y Tomás, quien termina los cerramientos del recinto y añade en 1927 la fuente del centro de la plaza.

Plaza

Su superficie total es de 50.000 metros cuadrados, de los que 19.000 m² están edificados y los 31.000 m² restantes son espacio libre; el canal ocupa 515 metros de longitud. Tiene forma semicircular (200 metros de diámetro) que simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias, y mira hacia el río como camino a seguir hacia América.

La construcción se estructura en un cuerpo central, con dos brazos laterales curvos y dos torres en los extremos norte y sur de 74 m de altura. En el centro se encuentra un edificio de mayor dimensión, el único que destaca su volumetría por la fachada trasera y que, en la frontal, construye el único cuerpo de tres plantas destacando sus arquerías superpuestas.

La fachada interior del pabellón se conforma por una logia elevada constituida por una arquería de medio punto y columnillas dobles de apoyo, la cual da acceso a los edificios permitiendo a su vez un recorrido perimetral complementario al de la explanada central.

Su cubierta es a dos aguas con teja árabe y en el cuerpo representativo tiene cubierta de pabellón.

Está construida en ladrillo visto y decorada con mármol, artesonados, hierro forjado, balaustres y cerámica, y detalles en sus arcos, capiteles y cornisas, dándole un toque renacentista, y barroco en sus torres.

Otros detalles a destacar de la obra son sus múltiples relieves realizados todos por el escultor Pedro Navia Campos, pudiéndose contemplar:

  • Seis ventanas renacentistas.
  • El escudo de Sevilla adornando las puertas de Navarra y Aragón.
  • Las 24 águilas imperiales con el escudo del emperador Carlos V.
  • Los 48 medallones con el busto de españoles ilustres en las enjutas de los arcos que comprenden cada provincia.
  • Los cuatro heraldos de tres metros de altura que flanquean los dos torreones que encuadran el palacio situado en el centro del recinto.

Paralelamente a la edificación dicurre el canal de la plaza, cerrando el lado abierto con un brazo rectilíneo. El canal se cruza por cuatro puentes, que representan los cuatro antiguos reinos de España.

En el centro del semicírculo hay una plaza oval, ideada para desfiles, actos cívicos y exposiciones de maquinaria y ganados, rodeada por un un canal o ría. El único elemento ajeno a ella es la fuente central, obra también de Vicente Traver, muy cuestionada porque rompía la rotundidad de vacío de la plaza.

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